LÚDICA COMO DIMENSIÓN DEL DESARROLLO HUMANO

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LA LÚDICA COMO DIMENSIÓN DEL DESARROLLO HUMANO, INSTRUMENTO PARA LA ENSEÑANZA, HERRAMIENTA O JUEGO Y EXPERIENCIA CULTURAL Escrito por: Viviana Marina Hernández…
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LA LÚDICA COMO DIMENSIÓN DEL DESARROLLO HUMANO, INSTRUMENTO PARA LA ENSEÑANZA, HERRAMIENTA O JUEGO Y EXPERIENCIA CULTURAL Escrito por: Viviana Marina Hernández vivianah@hotmail. es Brigida Reina brilareina@hotmail. com Zurieth Patricia Mahecha zuriethpatricia@gmail. com Elizabeth Jiménez lukas531jc@yahoo. com Cecilia Huertas Morales cecilhue@gmail. com Los seres humanos nos movemos por lo que nos motiva, de lo contrario resultaríamos siendo similares a aquellos seres desprovistos de toda voluntad llevados por el ir y venir de otros. Desafortunadamente, y aunque parece imposible creerlo en el aula se desliga lo lúdico de lo pedagógico pretendiendo que el estudiante sientan gozo frente a nuevos aprendizajes, cuando éstos presentan de manera lineal sin dar la oportunidad de sentir algún tipo de emoción, ni mucho menos manifestar algún tipo de interés, pues quién tiene la palabra y el saber es el docente. La dificultad para que los estudiantes se interesen de manera apasionada y continua por los “saberes” consignados en las diferentes áreas básicas propuestas en el pensum académico se debe en parte a que los docentes recurren a estrategias en donde está implícito “el juego”, pero que a la vez desvirtúan la esencia de éste, ya que le dan un uso particular y poco lúdico con el único propósito de lograr buenos resultados a través de incentivos (que en ocasiones pueden ser positivos o negativos) tales como: calificaciones, puntos, sanciones, diplomas, recuperaciones, entre otros. De ahí la acertada anotación que hace Carlos Alberto Jiménez, cuando habla del juego como ayuda didáctica, pero, critica el uso que los docentes le están dando al mismo cuando lo utilizan para manipular y controlar a los estudiantes, y no como una experiencia cultural y de vida. No obstante, esto parece tan común, que cuando ha sido cuestionado, se culpa al sistema o a los cambios que continuamente está teniendo la sociedad. Se hace necesario que el espacio pedagógico posibilite el desarrollo armónico del ser humano y no que lo inhiba; donde el estudiante tenga la posibilidad de expresar lo que siente, de vivir su experiencia de aprendizaje plenamente, de reír, comunicar, en fin, debe gozar el cuento de aprender y re-aprender. En otras palabras, debe posibilitar el desarrollo integral de los estudiantes, en donde además de generar conocimiento, también permita dar alas a la creatividad y permita la entrada a todo tipo de aprendizajes. Es de anotar, que no se puede reducir la lúdica al juego, ni mucho menos tomarla como sinónimos; tanto la lúdica como el juego son dos momentos diferentes, en donde el uno está implícito en el otro, sin crear reciprocidad, es decir, que todo juego es lúdico, pero que no todo lo lúdico es juego. Partiendo de lo anterior, el juego como estrategia metodológica significativa, debería posibilitar acciones inherentes al ser humano como es la de pensar, construir, transformar; es decir que de manera continua el ser humano está creando y recreando a partir de experiencias significativas (como lo es el juego), que permiten que se arraiguen, desmovilicen, acomoden experiencias y se den origen a nuevos aprendizajes. Quienes no están inmersos en la pedagogía y la miran desde afuera, tienden a pensar y a limitar lo lúdico al juego únicamente con la plena convicción que cuando se hace algo diferente a lo común es igual al no estar haciendo nada, o a estar perdiendo el tiempo. No se puede pretender que los estudiantes se apoderen del saber cuando éste se presenta de manera no atrayente y se deja de lado sus intereses y lo que es realmente significativo para ellos. Todos los espacios puede convertirse en espacios lúdicos, lo que le falta a los docentes es creer que realmente es posible hacer esto realidad y dejar de lado todos aquellos temores que genera el innovar y el salir de lo tradicional y hacer del juego, como una estrategia metodológica, parte de su quehacer cotidiano y dar entrada a la creatividad e imaginación que mucha falta hace. Cualquier juego, por su condición, ofrece una estructura lúdica que es necesaria para el ser humano. En los niños y jóvenes tiende a cumplir una necesidad vital; en los adultos y mayores se presenta como medio de vivenciar situaciones que les permite recuperar lo original del ser humano y ser niños, sin perder la condición adulta. Resulta interesante observar a los niños pequeños cuando ingresan al colegio por primera vez “para aprender”, la gran mayoría de éstos están motivados por aquello que los rodea, preguntan , exploran, crean hipótesis, investigan su mundo, comentan con sus compañeros, hasta con los adultos, de una manera natural. Para estos niños no hay incentivos que los detenga, actúan solo por el placer de conocer y descubrir cosas nuevas para ellos. Pero ¿qué sucede con esas extraordinarias motivaciones intelectuales y creativas cuando pasan sus primeros años e ingresan a su primaria y luego al bachillerato? acaso ¿van desapareciendo todas sus motivaciones cuando pasan de un grado a otro? ¿Será por la edad de los niños? o más bien ¿por la pedagogía que le brindaron los maestros durante todo este tiempo? En la actualidad, la educación no se trabaja para fortalecer el espíritu personal del hombre, para enseñar a pensar, imaginar o crear, sino que por el contrario, impone el pensamiento, trabaja teniendo en cuenta los resultados, no el proceso, la acumulación de información y no la formación del estudiante, la repetición y no la creación, sobre lo evidente y no sobre la búsqueda del conocimiento. Los docentes deben reconocer las enormes ventajas que trae consigo la adecuada y frecuente utilización de la lúdica en el proceso de enseñanza, y como a través del juego este proceso posibilita la obtención de unos resultados mucho más provechosos que cuando éste se da de una manera acartonada y rígida. Y, claro, si se quiere observar las implicaciones que puede tener la lúdica como expresión cultural, es innegable que a través de ella se puede realizar diversas lecturas del desarrollo humano y de las manifestaciones culturales, ya sea a nivel de conglomerados reducidos de los barrios o comunas, así como de los diferentes y variados municipios, departamentos, regiones, países, continentes y, en fin, cualquier clase de colectividad humana que gracias a sus formas de expresión permiten dislumbrar su innegable riqueza. Se bebe rescatar la importancia de la lúdica como elemento necesario para una efectiva y eficaz formación integral para la vida. Así mismo, no queda la menor duda de que la lúdica debe y tiene que ser utilizada como estrategia metodológica dentro del proceso enseñanza-aprendizaje y, por lo tanto, ha de ser la herramienta indispensable para que los docentes transformen su práctica pedagógica. “El ser humano tiene la disposición de aprender -de verdad- sólo aquello a lo que le encuentra sentido o lógica. El ser humano tiende a rechazar aquello a lo que no le encuentra sentido. El único auténtico aprendizaje es el aprendizaje significativo, el aprendizaje con sentido. Cualquier otro aprendizaje será puramente mecánico, memorístico, coyuntural: aprendizaje para aprobar un examen, para ganar la materia, etc. El aprendizaje significativo es un aprendizaje relacional. El sentido lo da la relación del nuevo conocimiento con: conocimientos anteriores, con situaciones cotidianas, con la propia experiencia, con situaciones reales, etc. ”1 En la formación de la vida uno de los elementos fundamentales es la alegría, la cual va íntimamente ligada a la diversión, al juego. Y, precisamente la lúdica – del latín ludere, como sinónimo de juego – integra ese elemento tan imprescindible en la formación integral del ser humano. Existe en la filosofía popular la creencia acertada de que es necesario conservar el niño que se lleva dentro, para no perder la autenticidad de nuestra personalidad y a ciencia cierta que con la lúdica se logra implementar esa herramienta para la completa consecución de este noble objetivo. Y, por otra parte, dentro de las dimensiones del desarrollo humano, ninguna más efectiva y agradable que la lúdica para el logro integral del completo y total desarrollo del ser humano. 1 Pozo. J. I. 2006. Teorías cognitivas del aprendizaje. Novena edición. Editorial Morata. Qué interesante sería ver en el aula y en cualquier entorno educativo ambientes que no limiten las experiencias lúdicas y que posibiliten el desarrollo pleno de los estudiantes, y porque no, de toda la comunidad educativa; hacer de la escuela un espacio en donde las emociones salgan a flote y sea divertido y placentero el proceso de aprender.
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